El siguiente artículo conserva íntegramente el contenido, los siete propósitos, los relatos y las citas del documento de origen. Al final se añade una ampliación doctrinal separada, basada exclusivamente en fuentes oficiales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, para distinguir con claridad entre doctrina revelada y experiencias históricas particulares.
El regreso a la tierra de espíritus del paraíso es un evento común. Parece que usualmente esos espíritus regresan a aquellos que han conocido en la mortalidad, y su retorno tiene el objetivo de cumplir varios propósitos. El presidente José F. Smith enseñó que:
Nos ha dicho el profeta José Smith que ‘no hay ángeles que ministran en esta tierra sino los que pertenecen o han pertenecido a ella.’ Por tanto, cuando los mensajeros son enviados a ministrar a los habitantes de esta tierra, no son extranjeros. Vienen de las filas de nuestros parientes y amigos, semejantes y consiervos. . . . Son nuestros padres y madres, hermanos, hermanas y amigos que han pasado de esta tierra, y que han sido fieles y dignos de disfrutar de estos derechos y privilegios. Pueden recibir una misión de visitar nuevamente a sus parientes y amigos en la tierra, trayendo de la presencia divina mensajes de amor, de amonestación o de reprensión e instrucción para aquellos a quienes aprendieron a amar en la carne.
Parley P. Pratt conocía muy bien el interés que los espíritus de allende el velo tienen por sus queridos seres mortales. Mientras le escribía sobre el modo en que a menudo esos seres se comunican con los mortales, por medio de sueños, explicó que:
Cuando el pensamiento y la percepción descansan de su actividad, los nervios se aflojan y toda la humanidad mortal reposa en sueños tranquilos para renovar su fuerza y vigor. Es entonces cuando nuestros órganos espirituales tienen cierto grado de libertad y reasumen sus funciones de costumbre. Rememoran algunos planes borrosos, algunas reminiscencias confusas y vagamente definidas de ese mundo celestial, y algunas escenas queridas de su estado anterior del cual descendimos para obtener y desarrollar un tabernáculo de carne y hueso. Entonces, espíritus familiares, ángeles guardianes rondan alrededor de nosotros con el más tierno afecto, la más ansiosa solicitud. El espíritu se comunica con el espíritu. El pensamiento encuentra al pensamiento. El alma se funde con el alma con todo el embeleso del amor mutuo, puro y eterno.
En esta situación nuestros órganos espirituales son susceptibles de conversar con la Deidad, o de comunicarse con ángeles y espíritus de hombres hechos perfectos.
En esta situación frecuentemente nos comunicamos con nuestro padre, madre, hermano, hermana, hijo o hija muertos; o con el esposo o esposa de nuestro corazón cuyo afecto por nosotros, con sus raíces hundidas en elementos eternos, brota bajo el santuario de la fuente eterna del amor. Este afecto nunca puede ser menoscabado o disminuido ni por la muerte, distancia espacial o longitud de años.
Quizás hayamos tenido un amigo, cuyo corazón latió al unísono del nuestro, cuyos pensamientos crecieron juntos a los nuestros con aspiraciones y esperanzas de un brillante futuro juntos, y cuya felicidad en tiempo o en eternidad jamás será plenamente consumada sin esa unión. Tal ser, arrebatado de la vida en la flor de la juventud, vive en otra esfera. Con la misma brillante esperanza, mira como nuestros pasos siguen el áspero camino de la vida, deseando nuestra eterna felicidad, ansiando que lleguemos seguros a la misma esfera.
¡Con cuánta ternura, amor y afecto nos miran dormir, rondan alrededor de nuestra almohada y buscan comunicarse con nuestros espíritus para advertirnos de los peligros o de tentaciones, consolarnos y mitigar nuestra tristeza, o guardarnos de las enfermedades que puedan sobrevenirnos! ¡O quizás nos den alguna seña cariñosa de amor imperecedero!
Un análisis cuidadoso de numerosos relatos de visitas a la tierra de aquellos que están en el paraíso, revela que casi todas esas visitas cumplen uno de siete propósitos. Los espíritus regresan para
1. dar consejo,
2. dar consuelo,
3. obtener o dar información,
4. servir como ángeles protectores,
5. preparar a otros para la muerte,
6. llamar a mortales al mundo espiritual, y
7. escoltar a los muertos a través del velo de la muerte.
Espíritus que Regresan para Dar Consejos
Aparentemente los espíritus que pasan el velo aprenden, cuando entran en el mundo espiritual, los efectos que sus acciones mortales han tenido sobre los demás. A veces tratan de corregir las condiciones que ellos pueden haber causado en la tierra, aconsejando a los seres queridos que han dejado atrás. El élder Jacob Hamblin explicó como una visita de su suegro muerto motivó que su esposa dejara de ridiculizar a la Iglesia y que aceptara el bautismo:
El padre de mi esposa hizo todo lo que pudo a fin de injuriarme e insultarme. Un día, sin tener idea de cómo se cumpliría mi predicción, le dije: ‘Ud. no tendrá el privilegio de injuriarme mucho más.’ Unos días más tarde enfermó y murió.
Poco después de la muerte de su padre, mi esposa me preguntó afablemente por qué no oraba en la casa, o con ella. Respondí que me sentía mejor orando a solas que ante incrédulos. Me dijo que ella era creyente, que su padre se le había aparecido en un sueño y le había dicho que ya no se opusiera a mí como lo había hecho hasta entonces, y que él tenía problemas por culpa del modo en que me había tratado. Poco después ella fue bautizada, y eso fue un gran consuelo para mí.
Espíritus que Regresan para Dar Consuelo
Los espíritus justos regresan a la tierra no sólo para aconsejar a sus seres queridos en ciertas situaciones, sino que también regresan a través del velo para dar consuelo y seguridad a sus parientes y amigos. Por ejemplo el élder Parley P. Pratt escribió de la visita que su esposa muerta le hizo, mientras la chusma lo tenía preso en un calabozo en Misurí, en 1839. Después de meses de cautividad clamó al Señor en ayuno y en oración para saber si alguna vez podría escapar de su confinamiento. La respuesta que recibió fue la aparición de su esposa:
Después de algunos días de oración y ayuno, buscando al Señor, me retiré temprano a mi cama en mi recámara solitaria. Y mientras los otros prisioneros y los guardias charlaban, pasando el tiempo en el piso superior de la prisión, yo me recosté en silencio, buscando y esperando una respuesta a mi oración. Repentinamente me pareció ser llevado en el espíritu, perdiendo contacto con todo lo que me rodeaba. Calma y paz celestial invadieron mi pecho. Un personaje del mundo de los espíritus se paró ante mí con una sonrisa de compasión en su mirada, y con pena mezclada con el amor más tierno, y benevolente en cada gesto de su semblante. De repente, una mano suave pareció reposar en la mía y una mejilla resplandeciente se apoyó con ternura y tibieza en la mía. Una voz que conocía bien me saludó. Era la voz de la esposa de mi juventud, quien hacía casi dos años dormía dulcemente allí donde los inicuos cesan de molestar y los cansados reposan. Se me hizo comprender que ella había sido enviada para comunicarse conmigo y contestar mi pregunta.
Sabiendo eso, le dije con tono serio e inquisitivo: «¿Volveré a ser libre en esta vida? ¿Disfrutaré de la compañía de mi familia y de los Santos? ¿Predicaré el evangelio como hasta ahora?’ Su respuesta fue definitiva e indudable: ‘¡SI!’
Entonces recordé que había convenido en que estaría satisfecho con sólo saber eso. Pero en ese momento quise saber más y le dije: ‘¿Puedes decirme cómo, y de qué manera o cuándo escaparé?’ Ella me contestó: ‘Eso es algo que yo todavía no sé.’ Inmediatamente sentí que había ido más allá del acuerdo y de mi fe al hacer esa última pregunta, y que debía contentarme con la primera respuesta.
Luego su dulce espíritu me saludó y se retiró. Y yo volví a la realidad. El lúgubre ruido de los guardias y las palabras encolerizadas del viejo apóstata hirieron mis oídos, pero el cielo y la esperanza moraban en mi alma.
Espíritus que Regresan para Obtener o Dar Información
Así como los espíritus regresan del paraíso a la tierra para dar consejos y consuelo, también vuelven para obtener y dar información. El élder Thomas A. Shreeve escribió acerca del espíritu visitante que se le apareció para obtener un informe de sus actividades misionales en Australia:
El hermano May estaba sentado ante una mesa en la habitación, y estábamos conversando. Al otro lado del cuarto, a la derecha de mi cabeza, había una puerta abierta que podía ver sin levantar la cabeza de la almohada.
Mientras estaba acostado escuchando las palabras del hermano May, un personaje vestido con una túnica blanca entró en la habitación. Parecía ser un hombre joven, de semblante placentero. Este personaje pasó alrededor de la cama y se paró cerca de la mesa. El hermano May se levantó, le ofreció una silla al visitante y luego se retiró. El hombre joven se sentó a la mesa, abrió un libro, y dijo:
‘¿Está usted listo para dar informe de la rama de Sydney?’ ‘Sí señor,’ respondí. ‘Entonces, proceda.’
Le di un informe de todo lo que habíamos hecho en Sydney, comenzando por nuestros primeros esfuerzos de reorganización, y terminando con lo último que había hecho antes de zarpar, porque todas esas cosas aparecían en mi mente con claridad. La narración me llevó algunos minutos y continué hablando libremente. Él escribía rápidamente en el libro y en ningún momento me interrumpió. Sentí que estaba anotando todo lo que decía. Cuando finalicé, me preguntó:
‘¿Tiene algo más que decir?’ ‘No señor.’ contesté.
Luego le dio vuelta a las hojas y pareció leer desde el principio. Después dijo:
‘Muy bien. Ahora ¿adónde va?’ ‘A Nueva Zelandia.’
Anotó mi respuesta en el libro y firmó. No pude ver su nombre escrito, pero sentí que estaba poniendo su propia firma. Cerró el libro, caminó hacia el lado derecho de la cama, me estrechó la mano y me dijo:
‘Adiós. Llegaré allí antes que usted.
Espíritus que Sirven como Ángeles Protectores
Existen pruebas de que algunos seres mortales son vigilados y protegidos del peligro por seres espirituales que actúan como ángeles guardianes. Cuando Peter Johnson fue al mundo de los espíritus, encontró a un ser espiritual que le dijo: «Tú no sabías que yo estaba aquí.» Peter dijo: «No, pero ahora te veo. ¿Quién eres?» El contestó: «Soy tu ángel guardián. Cuando estabas en la tierra te seguía constantemente. » Cuando Henry Zollinger relató su entrada a la morada espiritual, dijo que «en ese momento mi ángel guardián, mi madre y mi hermana Ann estaban junto a mí.»
Los Espíritus Preparan a Seres Mortales para Morir
Hay evidencias de que a algunos mortales se les dice cuando van a morir, o de que se les da una oportunidad para prepararse para pasar a través del velo de la muerte. Heber C. Kimball, por ejemplo, apareció a su hijo cuando éste se aventuró en el mundo espiritual. Lo reprendió por su debilidad y le dijo que su etapa mortal terminaría dos años después:
Mi padre me dijo muchas cosas, y me reprendió por mis pecados. Aún así parecía poco dispuesto a dejarme ir. y pareció sentirse muy mal cuando me llegó el momento de partir. Me dijo que si quería, podía quedarme allí, pero le imploré que me dejara estar con mi familia el tiempo suficiente para que estuvieran cómodos, para arrepentirme de mis pecados y para estar mejor preparado para el cambio. Si no hubiera sido por eso, jamás hubiera regresado a mi hogar, excepto muerto. Finalmente mi padre me dijo que podría quedarme dos años, y que debería hacer todo el bien que pudiera durante ese tiempo. Después él vendría a buscarme. Mencionó que también vendría a buscar a otros cuatro, aunque no dijo si sería al mismo tiempo.»
Los Espíritus Llaman a los Mortales al Mundo Espiritual
Los espíritus algunas veces requieren la presencia de mortales en el mundo espiritual. Así como los amigos Indios del jefe Cara Amarilla lo llamaron al mundo espiritual. Merrill Neville pudo llamar a su hermana May del otro lado del velo. Cinco horas después de morir, él comenzó a llamarla:
A medianoche su hermana May que estaba muy enferma, dijo: ‘Madre, Merrill me está llamando.’ Su madre contestó: ‘¡Oh, May! ¡No digas eso!»
La noche siguiente aproximadamente a las 7, May dijo en un susurro: ‘Madre, anoche cuando te dije que Merrill me estaba llamando, no me creíste. Ahora me llama otra vez.’
‘Oh, May,» le dijo la madre con el corazón destrozado, ‘no es que no te creyera, sino que no podía soportar que fuera cierto.» Después de sufrir las agonías de la muerte, el espíritu de May dejó su cuerpo. Su padre y su madre persistieron en tratar de volverla a la vida por todos los modos posibles, pero fue en vano. La madre enloquecida iba de un cuarto a otro y finalmente, regresando a la escena de la muerte, comenzó a orar en voz alta: «Oh. Padre en el cielo, no veo por qué tengo que pasar por acontecimientos como éste. He tenido todos los hijos que pude. He tratado de criarlos tan rectamente como me fue posible. ¿Por qué tengo que pasar por esto?’ En ese momento Bessie tocó a su madre en el hombro diciendo: ‘Mamá, May quiere verte.’ Su madre contestó «¿Debo ir yo también?’ ‘No, Madre’ aseguró la hermana. ‘May ha vuelto a la vida y quiere contarte lo que Merrill le dijo.'»
Los Espíritus Escoltan a los Muertos a Través del Velo
Parece ser que los seres espirituales no sólo llaman a través del velo, sino que también sirven como mensajeros para proveer una escolta al mundo espiritual. Así Heber J. Grant, poco antes de la muerte de su hijo, vio que «su esposa quien había muerto, venía a buscar al niño, trayendo con ella a un mensajero a quien le dijo que se lo llevara.» Quizás los mensajeros vistos por Phoebe Whittemore Cárter Woodruff cuando su espíritu dejó el cuerpo, fueron enviados a cumplir la misma misión. Ella contó que vio a su cuerpo yaciendo en la cama, las hermanas llorando, su esposo y su bebé, y «mientras miraba esta escena, entraron al cuarto dos personajes llevando un ataúd y le dijeron que venían a buscar su cuerpo.» Entonces le dieron la oportunidad de escoger entre volver a la tierra o quedarse en el mundo espiritual. Cuando decidió permanecer en la mortalidad, «vio que los mensajeros sacaban el féretro por la puerta.»
Ampliación doctrinal desde las enseñanzas oficiales de la Iglesia
La ministración de ángeles es doctrina revelada
El Libro de Mormón enseña que los ángeles no han cesado de ministrar a los hijos de los hombres y que esa ministración está relacionada con la fe en Jesucristo (Moroni 7:25, 29–30, 37). Doctrina y Convenios también registra numerosas ministraciones angélicas. Por tanto, la posibilidad de mensajeros celestiales no es meramente una tradición histórica: forma parte de la doctrina revelada de la Restauración.
Los mensajeros que ministran en esta tierra están vinculados con ella
Doctrina y Convenios 130:5 declara que los ángeles que ministran en esta tierra pertenecen o han pertenecido a ella. Un manual oficial de la Iglesia cita además al presidente Joseph F. Smith enseñando que padres, madres, hermanos, hermanas y amigos fieles que han fallecido pueden recibir una misión para visitar a sus seres queridos y llevar mensajes de amor, advertencia, reprensión o instrucción.
“Ángel” puede designar distintos tipos de mensajeros celestiales
En el lenguaje de las Escrituras restauradas, el término ángel no se limita necesariamente a un ser resucitado. Doctrina y Convenios 129 distingue entre ángeles que poseen cuerpos resucitados y los espíritus de hombres justos hechos perfectos que todavía no han resucitado. Esto ayuda a entender por qué algunos relatos históricos hablan de personas fallecidas que ministran a los vivos.
Los muertos justos continúan trabajando
Doctrina y Convenios 138 revela que los muertos justos continúan sus labores en el mundo de los espíritus. La revelación describe una obra organizada de enseñanza y redención entre los muertos. Esto confirma un principio general muy importante del documento: la muerte no pone fin al servicio, al aprendizaje ni a la obra de salvación.
Lo revelado no autoriza a convertir cada relato en una regla universal
Los relatos de sueños, visiones, advertencias, escoltas al morir o experiencias de protección incluidos en el documento son testimonios históricos atribuidos a personas concretas. No todos los detalles de esas experiencias aparecen establecidos como doctrina universal en las Escrituras. Por ello, es más preciso conservarlos como relatos de experiencias espirituales y distinguirlos de principios expresamente canonizados.
Prudencia frente a la búsqueda deliberada de contacto con los muertos
La doctrina de la ministración de ángeles no debe confundirse con intentar provocar comunicaciones con los muertos mediante espiritismo, médiums u otras prácticas semejantes. La revelación enseña a buscar a Dios por medio de la oración, el Espíritu Santo, las Escrituras y los canales que Él ha establecido. Si el Señor decide enviar un mensajero, la iniciativa y la autoridad proceden de Él.
Cómo discernir manifestaciones espirituales
José Smith enseñó principios para discernir mensajeros celestiales en Doctrina y Convenios 129, y otras revelaciones advierten que existen espíritus falsos y engaño espiritual. Por eso, una experiencia extraordinaria nunca debe juzgarse solamente por su intensidad emocional. Debe armonizar con las Escrituras, el Evangelio de Jesucristo y la revelación del Espíritu Santo.
Los vínculos de amor no terminan con la muerte
Doctrina y Convenios 130:2 enseña que la misma sociabilidad que existe entre nosotros continuará en la eternidad, acompañada de gloria eterna. Las ordenanzas de sellamiento profundizan esta esperanza: las relaciones familiares pueden continuar más allá de la muerte mediante Jesucristo y los convenios del templo. Esta doctrina proporciona un fundamento sólido para la esperanza expresada en muchos de los relatos del documento.
El centro de toda ministración celestial es Jesucristo
La finalidad de la verdadera ministración celestial no es alimentar curiosidad sobre el mundo invisible, sino conducir a los hijos de Dios hacia Jesucristo, fortalecer la fe, advertir contra el pecado, consolar a los afligidos y contribuir a la obra de salvación. Moroni enseñó que mediante la ministración de ángeles los hombres comienzan a ejercer fe en Cristo. Ese principio ofrece el criterio doctrinal más seguro para comprender el tema.
Fuentes oficiales para la ampliación doctrinal
• Doctrina y Convenios 129; 130:1–7; 138:53–60.
• Moroni 7:25, 29–30, 37; Moroni 10:14.
• Manual del alumno de Doctrina y Convenios, capítulo 50: Doctrina y Convenios 129–130.
• La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, “La visión de la redención de los muertos (D. y C. 138)”.
• Jeffrey R. Holland, “El ministerio de ángeles”, Conferencia General, octubre de 2008.


