LAS DOS RESURRECCIONES

La Resurrección: el plan divino para la eternidad
La Resurrección: el plan divino para la eternidad

Nota editorial. Este artículo conserva íntegramente el argumento, las Escrituras, las citas atribuidas y el mensaje de esperanza del documento fuente. La redacción se presenta en formato de artículo doctrinal y, al final, se incorpora una ampliación claramente separada para profundizar en el orden de la resurrección sin confundir detalles interpretativos con el núcleo revelado.

Amados hermanos y hermanas, hoy deseo reflexionar sobre un tema profundo y eterno que nos llena de esperanza y propósito: la Resurrección. Este es un principio fundamental del evangelio de Jesucristo y un recordatorio del inmenso amor de nuestro Padre Celestial al proveer un plan perfecto para nuestro regreso a Su presencia.

La resurrección es mucho más que un evento físico; es un acto divino que une nuestros cuerpos y espíritus en un estado de inmortalidad, preparándonos para la eternidad. El Señor ha revelado verdades claras y profundas sobre este tema tanto en las Escrituras como a través de los profetas modernos. Al entenderlas, podemos prepararnos mejor para cumplir nuestro destino eterno.

La primera resurrección y la segunda resurrección

En la «Guía para el Estudio de las Escrituras» del sitio oficial de la Iglesia se enseña claramente que habrá dos grandes resurrecciones: la Primera Resurrección, que incluye a los justos, y la Segunda Resurrección, destinada a los inicuos. Como lo expresa Pablo en 1 Tesalonicenses 4:16, «los muertos en Cristo resucitarán primero», mientras que los pecadores no arrepentidos serán resucitados más tarde, como se detalla en Apocalipsis 20:5-13 y Doctrina y Convenios 76:85.

La Primera Resurrección es un privilegio para aquellos que hayan vivido una vida de fidelidad y obediencia. Sin embargo, dentro de esta Primera Resurrección hay un orden divino. Algunos resucitarán en lo que se llama «la mañana de la Primera Resurrección», como aquellos que hereden cuerpos glorificados y celestiales (D. y C. 76:64-65; 88:28-29). Otros resucitarán más tarde, en lo que algunos llaman «la tarde de la Primera Resurrección», con cuerpos terrestres.

El profeta José Fielding Smith explicó esta doctrina con claridad:

«Es costumbre entre nosotros hablar de la resurrección de los justos con relación a la segunda venida de Cristo y llamarla la primera resurrección. Aunque hubo una resurrección general de los justos en la época en que Cristo se levantó de entre los muertos, la que más nos concierne es la que está asociada con la Segunda Venida.

En esta ocasión, los sepulcros se abrirán y los justos saldrán para reinar con Cristo durante el Milenio.»

A partir de este punto, podemos entender que todas las resurrecciones intermedias de los justos forman parte de esta Primera Resurrección, tanto en la mañana como en la tarde. El élder Bruce R. McConkie lo afirmó al decir que:

«Los que resucitan en la mañana de esta resurrección lo hacen con cuerpos celestiales y heredarán una gloria celestial; éstos son las primicias de Cristo. Los que resucitan en la tarde de esta resurrección, lo hacen con cuerpos terrestres, y por ende, heredarán ese reino.»

De esta manera, la Primera Resurrección incluye a los fieles que han heredado la gloria celestial y también a aquellos que han recibido la gloria terrestre, según su fidelidad y preparación.

La Resurrección de Cristo: el gran inicio

Para entender las resurrecciones futuras, debemos primero comprender el evento que marcó el inicio de esta promesa eterna: la resurrección de nuestro Salvador, Jesucristo. Alma testificó con poder sobre esto, diciendo:

«Él resucitará de los muertos, llevando consigo las llaves de la muerte y del infierno; y se realizará la resurrección de todos los hombres» (Alma 11:42).

Jesucristo fue el primero en resucitar, y con Él, muchos de los santos justos también se levantaron. Mateo 27:52-53 relata que tras la resurrección del Señor, muchos cuerpos de los santos salieron de los sepulcros y se aparecieron a muchos. El élder James E. Talmage enseñó que este evento es una continuación de la Primera Resurrección y un testimonio del poder infinito de Cristo para vencer la muerte.

Las dos grandes resurrecciones y los grados de gloria

Como lo enseña Doctrina y Convenios 76, habrá un orden en la resurrección de los muertos que refleja su preparación y dignidad. Aquellos que hereden cuerpos telestiales, por ejemplo, no resucitarán sino hasta el final del Milenio, en la Segunda Resurrección. Juan 5:28-29 divide claramente estas dos resurrecciones como la de vida y la de condenación.

En palabras del élder Bruce R. McConkie:

«Aquellos que vendrán en la Primera Resurrección incluyen a todos los profetas, los que han creído en sus palabras y los niños pequeños que han muerto antes de la edad de responsabilidad. Estos serán redimidos mediante la expiación de Cristo y recibirán su herencia eterna.»

Mosíah 15:21-23 nos ayuda a entender aún más:

«Y viene una resurrección, sí, una primera resurrección;… la resurrección de todos los profetas, y todos aquellos que han creído en sus palabras, o sea, todos aquellos que han guardado los mandamientos de Dios, se realizará en la primera resurrección.»

Nuestra preparación para la resurrección

Hermanos y hermanas, saber que habrá un orden en la resurrección debe motivarnos a prepararnos espiritualmente para participar en la Primera Resurrección. Solo aquellos que guarden los mandamientos, sigan al Salvador y reciban las ordenanzas necesarias podrán ser hallados dignos de resucitar en gloria.

El presidente Joseph Fielding Smith enseñó:

«El Señor ha prometido que al tiempo de Su Segundo Advenimiento, los sepulcros de los justos se abrirán. Ellos saldrán para reinar con Cristo durante mil años. Esto es una promesa segura para aquellos cuyos nombres están inscritos en el cielo.»

Cada uno de nosotros debe reflexionar sobre su preparación espiritual. ¿Estamos viviendo de manera que podamos heredar un cuerpo celestial? ¿Estamos haciendo todo lo posible por guardar los convenios que hemos hecho? Recordemos que el Salvador nos ha llamado a ser perfectos, incluso como nuestro Padre Celestial es perfecto (Mateo 5:48).

Un mensaje de esperanza

Concluyo este discurso recordando que la resurrección es un regalo de la expiación de Jesucristo. Gracias a Él, todos los que han vivido resucitarán, y para aquellos que sigan su evangelio, este será un paso hacia una gloria eterna.

Que cada uno de nosotros se esfuerce por ser digno de participar en la mañana de la Primera Resurrección, para que podamos heredar todas las bendiciones prometidas a los justos. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Ampliación Doctrinal: El orden de la Resurrección

1. Toda la humanidad resucitará

La Resurrección no es una recompensa reservada únicamente para los justos. Debido a la victoria universal de Jesucristo sobre la muerte física, todos los hijos de Dios que hayan recibido un cuerpo mortal resucitarán. La diferencia no está en si una persona resucitará, sino en el tiempo y la gloria asociados con su resurrección.

2. Jesucristo es las primicias de los que durmieron

Cristo fue el primero en levantarse de la muerte con un cuerpo glorificado e inmortal. Su Resurrección abrió definitivamente las puertas para todos los demás. Por eso cualquier estudio de la Primera y la Segunda Resurrección debe comenzar en la tumba vacía: sin Cristo, ninguna de ellas sería posible.

3. La expresión «Primera Resurrección» abarca un orden

Las Escrituras muestran que la resurrección de los justos no debe imaginarse necesariamente como un único instante. Hubo santos que se levantaron después de la Resurrección de Cristo, y las revelaciones de los últimos días describen otras resurrecciones relacionadas con Su Segunda Venida y el Milenio. Existe, por tanto, un orden divino en la salida de los muertos.

4. La mañana de la Primera Resurrección

Doctrina y Convenios 76 y 88 relaciona la venida de Cristo con la resurrección de quienes son de Cristo y reciben una herencia celestial. En la enseñanza tradicional de los Santos de los Últimos Días, este grupo se asocia con la expresión «la mañana de la Primera Resurrección».

5. La llamada «tarde» de la Primera Resurrección

El documento fuente emplea esta expresión para referirse a quienes reciben gloria terrestre. Conviene distinguir aquí entre el lenguaje explicativo usado por autores Santos de los Últimos Días y el vocabulario textual de las Escrituras. Doctrina y Convenios 88 sí establece un orden posterior para quienes son «de Cristo en su venida» y para otros grupos, aunque no todos los rótulos populares aparecen literalmente en el canon.

6. La Segunda Resurrección

Las revelaciones sitúan la resurrección de los que permanecen hasta el final del Milenio en una etapa posterior. Apocalipsis 20 y Doctrina y Convenios 76 y 88 ayudan a relacionar este momento con quienes no participaron de las resurrecciones anteriores. Incluso ellos resucitarán: la victoria de Cristo sobre la muerte física es universal.

7. Resurrección y grado de gloria no son exactamente la misma pregunta

La resurrección devuelve de manera inseparable el espíritu al cuerpo; el juicio determina la herencia eterna conforme a la justicia y misericordia de Dios. Doctrina y Convenios 76 y 88 relaciona diferentes órdenes de resurrección con diferentes glorias, pero conviene no reducir todo el Juicio Final a una simple cronología.

8. Los niños pequeños y la Expiación de Cristo

Mosíah 3, Moroni 8 y Doctrina y Convenios 137 enseñan la condición redimida de los niños pequeños. La esperanza de la Resurrección incluye de manera especialmente tierna a quienes murieron antes de alcanzar la edad de responsabilidad.

9. ¿Qué significa «prepararnos» para la Resurrección?

Nadie obtiene la resurrección física por méritos propios: es un don de Jesucristo. Lo que sí está relacionado con nuestras decisiones, convenios y fidelidad es la condición espiritual con la que compareceremos ante Dios y la gloria que podamos recibir. Esta distinción evita hablar como si una persona tuviera que «ganarse» el simple hecho de volver a vivir.

10. El mensaje final es Cristo, no una cronología

Las categorías, órdenes y tiempos son doctrinalmente fascinantes, pero el centro permanece en Jesucristo. La doctrina de las dos resurrecciones no fue revelada para alimentar curiosidad sobre fechas, sino para testificar que la muerte será derrotada, que habrá un juicio perfectamente justo y que ahora es el tiempo de venir a Cristo.

MAPA DOCTRINAL RÁPIDO

• Cristo resucita: comienza la victoria definitiva sobre la muerte.

• Resucitan santos justos vinculados con la Resurrección del Salvador (Mateo 27:52–53; 3 Nefi 23:9–13).

• Primera Resurrección: incluye a los justos y se desarrolla según el orden revelado por Dios.

• Segunda Venida y comienzo del Milenio: resurrección de los que son de Cristo.

• Durante y al final del orden milenario se completan las resurrecciones posteriores.

• Segunda Resurrección: incluso quienes esperaron hasta el final reciben un cuerpo inmortal.

• Todos comparecen ante Dios; la inmortalidad es universal, mientras que la vida eterna y la gloria se reciben conforme al plan de Dios.

ESCRITURAS CLAVE PARA PROFUNDIZAR

• 1 Corintios 15:20–26, 40–55.

• 1 Tesalonicenses 4:13–17.

• Juan 5:28–29.

• Apocalipsis 20:4–13.

• Mosíah 15:20–25.

• Alma 40:16–26.

• Doctrina y Convenios 76:50–112.

• Doctrina y Convenios 88:95–102.

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