Sucesión, propiedades, matrimonio plural, autoridad y memoria histórica después de la muerte del Profeta
No fue una simple pelea
Reducir la relación entre Emma Smith y Brigham Young a una “pelea” sería perder de vista una de las fracturas más complejas de la historia temprana de los Santos de los Últimos Días. Hubo desacuerdos personales y, con el paso de los años, palabras extraordinariamente duras. Pero detrás de ellas existían preguntas mucho mayores: ¿quién debía dirigir la Iglesia después de la muerte de José Smith?, ¿qué bienes pertenecían a la familia Smith y cuáles a la Iglesia?, ¿qué debía hacerse con las enseñanzas y prácticas introducidas en Nauvoo?, ¿qué lugar tendría el matrimonio plural?, ¿quién preservaría correctamente el legado de José?
Church Historian’s Press resume el núcleo de las tensiones entre Emma y Brigham en tres asuntos: la liquidación del patrimonio de José Smith, la sucesión en el liderazgo de la Iglesia y el papel del matrimonio plural. Aquellos asuntos se entrelazaron hasta convertir una antigua relación de cooperación en una ruptura que sobrevivió durante décadas.
Para comprenderla con justicia hay que evitar dos caricaturas. Emma no era simplemente una viuda obstinada que se negó a seguir a los Doce; era una mujer que acababa de perder violentamente a su esposo, madre de hijos menores y responsable de defender el patrimonio familiar en una situación jurídica caótica. Brigham tampoco era simplemente un dirigente intentando apropiarse del legado de José; él y el Cuórum de los Doce entendían que debían preservar la Iglesia, terminar el templo, administrar sus obligaciones y continuar enseñanzas que afirmaban haber recibido del Profeta.
Antes de la ruptura
Emma Hale Smith y Brigham Young no comenzaron como enemigos. Ambos formaban parte del círculo de personas que habían sacrificado enormemente por la Restauración. Emma había acompañado a José Smith desde los primeros años, soportado pobreza, persecución, desplazamientos y la pérdida de hijos. Brigham se había unido a la Iglesia en 1832 y, con el tiempo, se convirtió en uno de los apóstoles en quienes José depositó gran confianza.
Mientras José vivió, las diferencias entre Emma y algunos integrantes del liderazgo podían quedar contenidas dentro de una estructura en la que el Profeta era el centro. Su asesinato, junto con Hyrum Smith, el 27 de junio de 1844, eliminó de manera abrupta ese punto de unión.
Nauvoo quedó sumida en incertidumbre. Distintos hombres y grupos defendieron diferentes reclamaciones de autoridad. Sidney Rigdon propuso desempeñar un papel de guardián de la Iglesia; el Cuórum de los Doce sostuvo que las llaves y la autoridad necesarias descansaban colectivamente en ese cuórum; otros miraron hacia figuras como James J. Strang. Dentro de aquel escenario, Emma tenía sus propias preocupaciones y preferencias.
El primer gran choque: ¿Quién debía dirigir?
Después de la muerte de José, Emma no se convirtió en partidaria de que Brigham Young y los Doce controlaran inmediatamente todos los asuntos que habían estado bajo la administración de su esposo. Church Historian’s Press señala que Emma apoyó a dirigentes que se oponían a la supremacía del Cuórum de los Doce y que, poco después de la muerte de José, sugirió que William Marks, presidente de la Estaca de Nauvoo, sirviera como fideicomisario de la Iglesia y como su presidente.
Esto era significativo. Marks no era un personaje secundario: había ocupado una posición importante en Nauvoo, pero discrepaba de enseñanzas y prácticas que los Doce consideraban parte del legado final de José, particularmente el matrimonio plural.
Para Brigham y los Doce, la cuestión no era simplemente administrativa. Ellos creían que José había conferido sobre el Cuórum las llaves necesarias para continuar la obra. Para Emma, la situación involucraba también la seguridad de su familia y el control de bienes que habían quedado registrados bajo el nombre de José.
Así comenzó a formarse una grieta que pronto sería mucho más profunda.
El problema del dinero, las tierras y el patrimonio
Uno de los elementos más difíciles de explicar hoy es que José Smith había actuado simultáneamente como esposo y padre, presidente de la Iglesia y fideicomisario de la institución. En Nauvoo, esas funciones no siempre estaban separadas de una manera que un tribunal moderno consideraría clara.
William Clayton, secretario de José, observó después de la muerte del Profeta que las propiedades de la Iglesia y las propiedades de la familia Smith estaban entremezcladas: gran parte de los bienes aparecía a nombre del “Trustee in Trust”, mientras ciertas obligaciones eran consideradas personales.
Eso colocó a Emma en una posición angustiosa. Tenía hijos que mantener y un patrimonio que debía defender. Desde su perspectiva, no podía permitir que todo lo que aparecía relacionado con José fuera absorbido automáticamente por la administración eclesiástica. Desde la perspectiva de Brigham y los Doce, tampoco podían permitir que bienes que consideraban adquiridos o administrados para la Iglesia terminaran convertidos exclusivamente en patrimonio familiar.
Joseph Smith Papers documenta la complejidad de la administración del patrimonio. Emma llegó a ser administradora de la herencia de José. Los conflictos sobre deudas, propiedades y responsabilidades legales no fueron un detalle periférico: estuvieron en el centro de la deteriorada relación con el nuevo liderazgo.
William Marks y la desconfianza
La cercanía de Emma con William Marks incrementó la desconfianza. Joseph Smith Papers registra que Emma arrendó la Nauvoo Mansion a Marks en agosto de 1844. Una nota editorial de las minutas del Consejo de los Cincuenta explica que, dada la oposición de Marks al liderazgo del Cuórum de los Doce, Brigham Young probablemente deseaba transferir el control del edificio desde una facción rival hacia un aliado de confianza.
Esto permite ver que el conflicto no ocurría solamente en conversaciones privadas. El control de edificios y propiedades podía tener consecuencias políticas, económicas y simbólicas.
La Nauvoo Mansion había estado estrechamente vinculada con José. ¿Quién controlaría ahora esos espacios? ¿La viuda del Profeta? ¿El liderazgo que afirmaba continuar la autoridad institucional de José? En el Nauvoo posterior al martirio, incluso una propiedad podía convertirse en una expresión de autoridad.
El asunto más explosivo: el matrimonio plural
Si las propiedades hicieron difícil la relación, el matrimonio plural la convirtió en una fractura doctrinal y emocional.
La documentación histórica actualmente publicada por la Iglesia reconoce que José Smith introdujo el matrimonio plural en Nauvoo y que Emma tuvo una relación profundamente conflictiva con esa práctica. Church Historian’s Press señala que, en determinado momento, Emma dio permiso para que José contrajera matrimonios adicionales, pero posteriormente osciló en su actitud y terminó expresando una oposición firme tanto privada como públicamente.
Para Emma, aquello no era una cuestión académica. Tocaba directamente su matrimonio, su hogar y su concepción de la moral. Como presidenta de la Sociedad de Socorro, ella entendía que tenía una responsabilidad en la defensa de la virtud de las mujeres de Nauvoo.
Para Brigham Young y otros apóstoles, en cambio, el matrimonio plural formaba parte de enseñanzas reveladas por José que ellos tenían el deber de conservar. Brigham no veía la oposición de Emma simplemente como una diferencia matrimonial privada; con el tiempo llegó a interpretarla como oposición a un principio que él consideraba revelado.
En ese punto, ambos podían afirmar estar defendiendo el legado de José y, sin embargo, llegar a conclusiones incompatibles sobre ese mismo legado.
Emma, la Sociedad de Socorro y la moral de Nauvoo
La posición de Emma como presidenta de la Sociedad de Socorro añadió otra dimensión. En marzo de 1844, pocas semanas antes de la muerte de José, la Sociedad trató asuntos relacionados con la moral y respaldó “The Voice of Innocence from Nauvoo”, un documento contra la inmoralidad sexual.
Church Historian’s Press explica que Emma pudo haber utilizado su posición para unir a las mujeres contra el matrimonio plural porque rechazaba que fuese un principio divinamente revelado y lo consideraba moralmente incorrecto. John Taylor recordaría posteriormente que Emma había sido severamente probada por la doctrina y que utilizó su posición para influir en otras hermanas contra ella.
Brigham llegó a creer algo todavía más grave: que la oposición de Emma al matrimonio plural había contribuido al ambiente de hostilidad que terminó rodeando a José y Hyrum. Esa interpretación ayuda a explicar la extraordinaria dureza que aparecería después en algunas de sus palabras sobre ella.
No significa que tal acusación deba aceptarse como un hecho demostrado. Significa que Brigham llegó a creerla, y esa creencia influyó en la relación.
Brigham y la Sociedad de Socorro después de José
En marzo de 1845, Brigham Young habló duramente sobre la Sociedad de Socorro de Nauvoo. Church Historian’s Press considera probable que sus tensiones con Emma alimentaran sus preocupaciones sobre las reuniones de la organización.
Esto es importante porque muestra que la ruptura entre dos personas podía tener repercusiones institucionales. Emma no era únicamente la viuda de José; era la presidenta de la Sociedad de Socorro. Brigham no era únicamente un antiguo amigo de José; encabezaba el Cuórum que estaba consolidando el liderazgo de la Iglesia.
La Sociedad de Socorro de Nauvoo dejó de funcionar en ese periodo y no sería reorganizada de manera general en la Iglesia hasta años después en Utah. Sería demasiado simplista atribuir todo aquello exclusivamente a Emma y Brigham, pero las fuentes oficiales reconocen que sus tensiones forman parte del contexto.
Emma no fue al oeste
Cuando la mayoría de los santos que siguieron a los Doce abandonaron Nauvoo, Emma permaneció.
Esa decisión terminó separando físicamente dos memorias de José Smith. En el oeste, Brigham Young y los santos que lo siguieron construyeron comunidades, templos y una Iglesia que reivindicaba continuidad institucional y apostólica con José. En el Medio Oeste, Emma conservó la casa, objetos, documentos, recuerdos familiares y, sobre todo, a los hijos del Profeta.
Con el tiempo, Joseph Smith III asumiría la presidencia de la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Emma se vinculó a esa tradición religiosa y apoyó a su hijo.
Desde ese momento, la disputa dejó de ser solamente Emma contra Brigham. Sus respectivas memorias de José quedaron incorporadas a dos comunidades religiosas que competían por interpretar su legado.
Dos versiones del legado de José
El matrimonio plural se convirtió en el punto más doloroso de esa disputa de memoria.
Los santos de Utah afirmaban que José había enseñado y practicado el matrimonio plural y que Brigham simplemente había continuado un principio recibido del Profeta. Emma, en cambio, negó posteriormente que José hubiera practicado la poligamia como la Iglesia de Utah sostenía.
Aquello resultaba explosivo. Si Emma tenía razón, la narrativa de Brigham sobre la continuidad del matrimonio plural quedaba gravemente cuestionada. Si Brigham y los testigos de Utah tenían razón, Emma estaba negando una parte de la vida de su esposo que conocía.
En 1871, una carta enviada desde la oficina de Brigham Young en respuesta a Madison M. Scott afirmó expresamente que José había enseñado y practicado el matrimonio plural y acusó a Emma de haber criado a sus hijos para creer lo contrario. La carta apelaba al testimonio de William Clayton y de mujeres que afirmaban haber sido esposas plurales de José.
La correspondencia muestra hasta qué punto el conflicto había sobrevivido casi tres décadas después del martirio.
Cuando las palabras se volvieron terribles
Con el paso de los años, el lenguaje dejó de ser diplomático.
Una investigación histórica que cita un discurso de Brigham Young de octubre de 1866 conserva una declaración extremadamente ofensiva en la que calificó a Emma como una gran mentirosa. La frase es históricamente importante no porque deba aceptarse como una descripción objetiva de Emma, sino porque revela hasta dónde había llegado el resentimiento de Brigham.
Los escritos de Emma muestran también una profunda hostilidad hacia Brigham. El estudio “Emma Smith Through Her Writings” documenta cartas posteriores en las que aparece esa relación deteriorada y remite al estudio especializado “The Lion and the Lady”.
Para entonces ya no discutían cara a cara en Nauvoo. Vivían a gran distancia. Pero continuaban disputándose, directa o indirectamente, la interpretación de José Smith.
¿Quién tenía a José?
En el fondo, el conflicto puede entenderse como una pregunta dolorosa: ¿a quién pertenecía el legado de José Smith?
Emma podía responder desde una autoridad que nadie más poseía: había sido su esposa desde antes de la organización de la Iglesia, había compartido con él pobreza, persecución, pérdidas familiares y los años fundacionales de la Restauración. Había sido llamada una “dama elegida” en una revelación y había presidido la Sociedad de Socorro.
Brigham podía responder desde otra clase de autoridad: había sido apóstol, había participado en los consejos íntimos de José, afirmaba haber recibido junto con los Doce llaves, ordenanzas y enseñanzas que debían continuar después de la muerte del Profeta.
Emma tenía la memoria del hogar.
Brigham reclamaba la continuidad de las llaves y de la institución.
Ambos miraban hacia el mismo hombre, pero después de 1844 ya no siempre reconocían al mismo José en el relato del otro.
Una historia más humana que la leyenda
La tentación moderna consiste en escoger inmediatamente un héroe y un culpable. La documentación aconseja algo más difícil y, a la vez, más interesante.
Emma estaba herida, viuda y responsable de una familia vulnerable. Había sufrido enormemente por decisiones religiosas y familiares que afectaron su matrimonio. Sus preocupaciones patrimoniales eran reales.
Brigham se encontraba intentando mantener unida una Iglesia traumatizada, completar el Templo de Nauvoo, enfrentar oposición externa, resolver enormes problemas económicos y preservar prácticas que creía que José le había confiado. Sus preocupaciones institucionales también eran reales.
Eso no significa que todas las acusaciones de uno contra el otro fueran correctas ni que todas sus decisiones fueran igualmente justificadas. Significa que la historia se vuelve más comprensible cuando dejamos de convertir a personas del siglo XIX en personajes planos.
Hubo dolor. Hubo poder. Hubo doctrina. Hubo propiedades. Hubo memoria. Hubo familia. Y hubo una pregunta que ninguno de los dos podía considerar secundaria: qué significaba ser fiel a José Smith después de que José ya no estaba allí para responder.
El conflicto que sobrevivió a Nauvoo
La relación entre Emma Smith y Brigham Young comenzó dentro de una misma comunidad religiosa y terminó representando dos caminos distintos que surgieron después del martirio.
La ruptura no ocurrió en un solo día. No hubo una única discusión que lo explicara todo. Se acumuló alrededor de la sucesión, de William Marks, de la administración de las propiedades, de la Sociedad de Socorro, del matrimonio plural y de la memoria de José.
Por eso el verdadero drama histórico no es simplemente “Emma Smith contra Brigham Young”.
Es la historia de lo que ocurre cuando desaparece el hombre que mantenía unidos mundos que ya estaban bajo tensión.
José murió en Carthage. Emma permaneció en Nauvoo. Brigham condujo a miles de santos hacia el oeste. Y durante las décadas siguientes, ambos lados continuaron afirmando que estaban preservando aquello que José realmente había dejado.
La ruptura entre Emma Smith y Brigham Young fue, en ese sentido, mucho más que un conflicto entre dos personalidades fuertes. Fue una lucha por definir el significado mismo del legado de José Smith.
Fuentes principales consultadas
• Church Historian’s Press, The First Fifty Years of Relief Society, 1.13, “Brigham Young, Discourses, March 9, 1845 (Excerpts)”.
• Joseph Smith Papers, Council of Fifty Minutes, vol. 2, 1 March–6 May 1845, con nota histórica sobre Emma Smith, William Marks y la Nauvoo Mansion.
• Brigham Young Center, Brigham Young Papers, carta del 8 de junio de 1871 a Madison M. Scott.
• Valeen Tippetts Avery y Linda King Newell, “The Lion and the Lady: Brigham Young and Emma Smith”, Utah Historical Quarterly 48, no. 1 (1980), 81–97.
• Joseph Smith Papers, materiales editoriales y documentales sobre la administración del patrimonio de Joseph Smith.
• Church Historian’s Press, The First Fifty Years of Relief Society, documentos sobre Emma Smith y la Sociedad de Socorro de Nauvoo.
• “Emma Smith Through Her Writings”, Dialogue: A Journal of Mormon Thought.
• Benjamin E. Park, “Developing a Historical Conscience”, estudio con referencias a discursos de Brigham Young y a la historiografía sobre Emma Smith.
• Religious Studies Center, Brigham Young University, bibliografía de estudios sobre Emma Smith y la historia de los Santos de los Últimos Días.


