LA OBRA MISIONAL EN EL MUNDO ESPIRITUAL

La predicación del Evangelio a los muertos y la gran obra de redención más allá del velo
La predicación del Evangelio a los muertos y la gran obra de redención más allá del velo

La revelación de los últimos días enseña que la muerte no pone fin a la obra de salvación. El Evangelio de Jesucristo continúa siendo predicado en el mundo de los espíritus, mientras en la tierra los vivos efectúan las ordenanzas vicarias en los templos. El texto siguiente conserva íntegramente los relatos y argumentos del documento de origen. Después se añade una ampliación claramente diferenciada, basada únicamente en las Escrituras y en fuentes oficiales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La obra misional en la prisión espiritual

El mayor esfuerzo de los espíritus en el paraíso está dirigido a la obra misional entre los espíritus en la prisión espiritual. La naturaleza del programa misional fue revelada al presidente Joseph F. Smith en su «Visión de la Redención de los Muertos.»

. . . mis ojos fueron abiertos y se vivificó mi entendimiento, y percibí que el Señor no fue en persona entre los inicuos ni los desobedientes que habían rechazado la verdad, para instruirlos; mas he aquí, organizó sus fuerzas y nombró mensajeros de entre los justos, investidos con poder y autoridad, y los comisionó para que fueran y llevaran la luz del evangelio a los que se hallaban en tinieblas, es decir, a todos los espíritus de los hombres: y así se predicó el evangelio a los muertos.

Parece que este programa misional en la prisión espiritual ha continuado desde la muerte de Cristo, y que está organizado de una manera similar a la obra misional que tenemos ahora sobre la tierra. Se encuentran evidencias de esto en el informe de Henry Zollinger, quien en el mundo espiritual encontró a sus dos cuñados, y vio que uno de ellos trabajaba como presidente de misión:

Luego tuvimos el privilegio de visitar a mis dos cuñados que habían muerto. William, quien había estado en una misión en Australia . . . me dijo que estaba presidiendo sobre una misión grande, y que se sentía muy feliz con su trabajo, y que le dijera a sus padres y a su gente que no se lamentaran, porque él no estaba perdiendo nada sino que estaba haciendo mucho. Luego fuimos a ver a John, su hermano mayor. Estaba explicando el evangelio a una congregación numerosa, dándoles su fuerte testimonio. Cuando terminó, me dijo que era muy feliz en su trabajo y que no sentía pena alguna por estar allí. Y me pidió que les dijera a los suyos que no se afligieran.

Heber Q. Hale, mientras estaba en el mundo espiritual, vio que además de predicar, la obra misional también incluye la recolección de datos genealógicos para facilitar la obra vicaria por los muertos en la tierra:

Todos los hombres y mujeres dignos habían sido asignados un servicio especial y regular bajo un plan de acción bien organizado, dirigido principalmente a la predicación del evangelio a los no convertidos, enseñando a aquellos que buscan conocimiento, estableciendo relaciones familiares y recogiendo genealogías para el uso y beneficio de los mortales sobrevivientes de sus respectivas familias, para que la obra del bautismo y las ordenanzas selladoras por los muertos pudieran ser realizadas vicariamente en los templos de Dios en la tierra.

Una manifestación recibida por Luella Child Wilkes Blacker indica que su esposo, John, y su hijo, De Lloyd, después de su muerte, pertenecían a una organización de mucho orden o algo similar:

Una noche mientras ella dormía se le aparecieron su esposo y su hijo menor. Dijo que su esposo se acercó a su cama y la tocó en el hombro, despertándola. Se inclinó sobre ella y le preguntó ‘¿Cómo estás, querida?’ Ella le dijo ‘¡Oh, Johnny! ¿Has venido a buscarme?’ El contestó diciendo: ‘No, todavía no. Estamos muy ocupados, tenemos mucho que hacer. Vendré por ti, querida, cuando hayas terminado tu obra.’

Luego lo vio alejarse. Él conducía una larga columna de gente—como soldados. Mientras los miraba marcharse, llegó su hijo menor muerto quien, aunque había muerto a los 10 años, apareció como hombre adulto. También él dirigía una columna de gente. Ella no reconoció a De Lloyd hasta que él sonrió y le dijo: ‘Madre.’ Luego todos desaparecieron.

Ella dijo que todo era tan vívido y tan real que toda la mañana y el día siguiente, estando en cama, se ponía la mano sobre el hombro donde Johnny la había tocado. El sonido de su voz había sido tan natural como en vida, y continuó resonando en sus oídos todo el día.

Hay indicaciones de que un programa general de predicación a los no-redimidos no es el único programa misional más allá del velo, porque allá todavía tendremos la obligación de buscar a nuestros familiares y llevarles el mensaje del evangelio. Parece que allende el velo funcionan organizaciones familiares y que algunos, cuando mueren, inmediatamente comienzan a llevar el evangelio a sus antepasados. Merrill Neville, por ejemplo, llamó a su hermana al mundo espiritual, mandándola de vuelta con la noticia de que allí él vivía con sus abuelos. «Dijo que en la guerra habían muerto tantos de su familia que su abuelo necesitaba a Merrill para que lo ayudara en la obra misional entre sus familiares muertos.» Wilford Woodruff supo por revelación que su hijo Brigham, quien se ahogó en el norte de Utah, había sido llamado a trabajar por sus parientes detrás del velo:

Aproximadamente en esa época uno de sus hijos más espirituales, Brigham Y. Woodruff, se ahogó en el río. El presidente Woodruff, que había tenido grandes esperanzas para el futuro de este noble hijo, estaba muy afligido por su muerte. Aunque nunca murmuró contra la voluntad del Todopoderoso, pidió al Señor saber por qué las cosas tenían que ser así. El Señor le reveló que porque él mismo estaba haciendo tanto trabajo por los muertos en los templos, necesitaban a su hijo Brigham en el mundo espiritual, para predicar el evangelio y trabajar entre sus familiares allí»

También al apóstol Merriner W. Merrill se le mostró que su hijo había pasado a través del velo de la muerte para trabajar con sus familiares muertos:

En una ocasión cuando regresaba a su hogar poco después de la muerte de su hijo, se sentó en su carruaje y se quedó tan profundamente sumido en sus pensamientos en su hijo, que perdió la noción del mundo que lo rodeaba. Repentinamente volvió a la realidad al detenerse el caballo. Al mirar vio a su hijo parado en el camino, junto a él. Su hijo le habló diciendo ‘¡Padre, estás lamentando indebidamente mi partida! Estás demasiado preocupado por mi familia (su hijo había dejado una familia grande con niños pequeños) y su bienestar. Yo tengo mucho trabajo que hacer allí, y tu aflicción me preocupa. Puedo rendir mucho servicio a mi familia. Deberías consolarte, porque tú sabes que aquí hay mucho trabajo para hacer y era necesario que yo fuera llamado. Tú sabes que el Señor lo hace todo bien. ‘Diciendo eso, el hijo se alejó

Ampliación doctrinal desde fuentes oficiales de la Iglesia

Doctrina y Convenios 138: la base revelada de esta doctrina

La enseñanza más firme sobre esta obra se encuentra en Doctrina y Convenios 138. Joseph F. Smith vio que Jesucristo ministró entre los justos y organizó mensajeros investidos con poder y autoridad para llevar la luz del Evangelio a quienes se hallaban en tinieblas. La sección enseña además que los fieles de esta dispensación, después de partir de la vida mortal, continúan predicando el Evangelio de arrepentimiento y redención entre los espíritus de los muertos (Doctrina y Convenios 138:25–37, 57).

Cristo abrió el camino para la predicación a los muertos

La obra misional del mundo de los espíritus está inseparablemente unida a Jesucristo. Él hizo posible la redención mediante Su sacrificio expiatorio y, entre Su muerte y Su resurrección, abrió el camino para que el Evangelio fuese proclamado a los muertos. La predicación no constituye un segundo evangelio: Doctrina y Convenios 138:33–34 declara que allí se enseñan la fe en Dios, el arrepentimiento, el bautismo vicario, el don del Espíritu Santo y los demás principios necesarios para que los muertos puedan ser juzgados según los hombres en la carne.

La muerte no elimina el albedrío

Los espíritus conservan su capacidad de responder al Evangelio. Las ordenanzas vicarias realizadas en la tierra no fuerzan a nadie a aceptarlas. Doctrina y Convenios 138:58–59 enseña que los muertos que se arrepientan pueden ser redimidos mediante la obediencia a las ordenanzas de la casa de Dios y recibirán una recompensa de acuerdo con sus obras. Así, la obra del templo ofrece una oportunidad real sin anular el albedrío individual.

Dos lados del velo, una misma obra de salvación

La doctrina oficial presenta una cooperación extraordinaria: en el mundo de los espíritus se predica y se acepta el Evangelio; en la mortalidad se investigan nombres y se efectúan las ordenanzas que requieren un cuerpo físico. Ninguno de los dos lados completa por sí solo la obra. Esta unión explica por qué la historia familiar, la obra del templo y la predicación a los muertos forman parte de una misma obra de redención.

Los fieles continúan trabajando después de la muerte

Doctrina y Convenios 138:57 declara expresamente que los élderes fieles de esta dispensación continúan sus labores después de morir. Esto respalda el principio general que recorre el documento original: el servicio a Dios no termina al cruzar el velo. La revelación canónica confirma la continuidad de la predicación, aunque no especifica todos los detalles administrativos de esa organización.

Qué podemos afirmar y qué conviene presentar como relato histórico

Los relatos de Henry Zollinger, Heber Q. Hale, Luella Child Wilkes Blacker, Merrill Neville y otros testimonios históricos del documento son valiosos como experiencias y tradiciones de Santos de los Últimos Días. Sin embargo, los detalles particulares que describen —por ejemplo, títulos administrativos específicos, columnas organizadas o determinadas asignaciones familiares— no tienen el mismo peso doctrinal que Doctrina y Convenios 138. Por ello se conservan íntegramente como parte del documento original, pero deben distinguirse de aquello que la Iglesia ha canonizado o enseña oficialmente.

La obra por los muertos manifiesta la justicia y misericordia de Dios

Esta doctrina responde a una cuestión central del plan de salvación: qué ocurre con quienes murieron sin una oportunidad adecuada de recibir el Evangelio de Jesucristo. La Restauración enseña que Dios no condena a Sus hijos por oportunidades que nunca tuvieron. El Evangelio puede ser predicado en el mundo de los espíritus y las ordenanzas pueden efectuarse vicariamente en la tierra. De esta manera, la justicia de Dios y Su misericordia operan juntas sin hacer acepción de personas.

La responsabilidad de los vivos

Saber que existe obra misional entre los muertos no disminuye la responsabilidad de los vivos; la aumenta. Los espíritus no pueden realizar por sí mismos las ordenanzas terrenales. Por eso los miembros de la Iglesia buscan a sus antepasados, preparan nombres y sirven en los templos. La obra de historia familiar no es solamente investigación genealógica: doctrinalmente forma parte de la redención de los muertos y de la reunión de la familia humana en Jesucristo.

Una obra cuyo centro sigue siendo Jesucristo

El propósito de la predicación en el mundo de los espíritus no es satisfacer curiosidad sobre la vida después de la muerte, sino llevar almas al Redentor. Doctrina y Convenios 138 presenta todo el proceso como una extensión de la misión salvadora de Jesucristo. Él es quien venció la muerte, abrió la vía de la redención y hace eficaces el arrepentimiento, los convenios y las ordenanzas tanto para vivos como para muertos.

Fuentes oficiales para la ampliación doctrinal

• 1 Pedro 3:18–20; 4:6.

• Doctrina y Convenios 2; 128:18; 138:11–37, 53–60.

• La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, “La visión de la redención de los muertos (D. y C. 138)”, Temas de la historia de la Iglesia.

• Doctrina y Convenios: Manual del alumno, sección 138, “Visión de la redención de los muertos”. • Introducción a la Historia Familiar: Manual del alumno, capítulo 9, “El mundo de los espíritus y la redención de los muertos”.

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