LA DESTRUCCIÓN DEL NAUVOO EXPOSITOR

La decisión que llevó a José Smith de Nauvoo a Carthage
LA DECISIÓN QUE LLEVÓ A JOSÉ SMITH DE NAUVOO A CARTHAGE

William Law, la disidencia interna, el matrimonio plural, el Concejo Municipal, la libertad de prensa, la crisis jurídica y los últimos diecisiete días de la vida del Profeta

No fue simplemente «José Smith destruyó un periódico»

Pocas decisiones de José Smith han sido utilizadas con tanta frecuencia para resumir, condenar o defender sus últimos días como la destrucción de la imprenta del Nauvoo Expositor el 10 de junio de 1844. Contada superficialmente, la historia parece sencilla: un periódico criticó a José Smith; José, siendo alcalde de Nauvoo, ordenó destruirlo; aquello desencadenó su arresto y, diecisiete días después, murió en Carthage.

Los documentos muestran una historia mucho más compleja.

El Expositor no nació de una disputa ordinaria entre un político y periodistas externos. Sus promotores principales habían pertenecido al círculo de liderazgo de Nauvoo. William Law había sido consejero de José Smith en la Primera Presidencia. Su hermano Wilson Law había tenido importantes responsabilidades militares. Los Foster y los Higbee habían formado parte de la sociedad de Nauvoo. Los disidentes conocían desde dentro enseñanzas, prácticas y conflictos que todavía no eran de conocimiento público.

Tampoco es históricamente correcto decir que José actuó solo y en un arrebato personal. El Concejo Municipal de Nauvoo debatió el asunto durante largas sesiones los días 8 y 10 de junio, escuchó testimonios, discutió precedentes jurídicos, aprobó una ordenanza sobre libelo y finalmente declaró por resolución que el establecimiento del Expositor constituía una molestia pública. Como alcalde, José ejecutó la resolución del Concejo.

Pero una defensa seria de José Smith no necesita fingir que la decisión estuvo libre de problemas. La cuestión de si la ciudad tenía autoridad para suprimir el periódico y, especialmente, para destruir físicamente la imprenta, es jurídicamente controvertida. Dallin H. Oaks, décadas antes de ser llamado al apostolado, estudió extensamente el episodio como profesor de derecho y concluyó que existían argumentos jurídicos para considerar ciertos materiales una molestia pública, pero que la destrucción de la prensa misma excedía lo que podía justificarse legalmente.

Por eso este artículo adopta una perspectiva favorable a José Smith sin convertir la historia en propaganda: reconstruirá por qué José y el Concejo creyeron que estaban protegiendo a Nauvoo, qué decía realmente el periódico, qué alternativas existían, dónde estaba la controversia legal y cómo una decisión municipal terminó convirtiéndose en el detonante inmediato de la crisis que llevó al Profeta a Carthage.

Nauvoo en 1844: una ciudad poderosa y rodeada de enemigos

En 1844 Nauvoo era una de las comunidades más importantes de Illinois. Los Santos de los Últimos Días habían llegado allí después de la expulsión de Misuri y habían transformado una zona pantanosa junto al Mississippi en una ciudad próspera. La legislatura de Illinois había concedido en 1840 una carta constitucional extraordinariamente amplia, que creó un gobierno municipal, una universidad y la Legión de Nauvoo.

José Smith concentraba varias funciones que hoy parecerían difíciles de combinar. Era Presidente de la Iglesia, alcalde de Nauvoo y teniente general de la Legión de Nauvoo. Además, en 1844 era candidato a la presidencia de los Estados Unidos.

Para los santos, esa concentración de responsabilidades podía parecer una respuesta lógica a años de persecución: después de Misuri, querían instituciones capaces de protegerlos. Para muchos vecinos de Hancock County, sin embargo, Nauvoo parecía una ciudad demasiado autónoma, políticamente cohesionada y militarmente poderosa.

La memoria de Misuri condicionaba cada decisión. Los santos habían visto imprentas destruidas, hogares saqueados, comunidades expulsadas y líderes encarcelados. José y otros dirigentes interpretaban las amenazas de 1844 a la luz de aquello que ya les había ocurrido.

Ese contexto no convierte automáticamente en correcta cualquier decisión adoptada en Nauvoo. Pero sí explica por qué un periódico que llamaba a retirar la carta de Nauvoo y denunciaba públicamente a José podía ser percibido por los dirigentes locales no simplemente como crítica política, sino como el posible comienzo de otra movilización violenta.

William Law: del corazón de la Primera Presidencia a la oposición

William Law constituye una de las claves para comprender la crisis.

Nacido en Irlanda, comerciante próspero y converso a la Iglesia, Law llegó a ocupar uno de los puestos más elevados de la organización. En enero de 1841 fue llamado como segundo consejero de José Smith en la Primera Presidencia y posteriormente pasó a ser primer consejero.

La relación terminó deteriorándose profundamente.

Law se opuso al matrimonio plural. También rechazó desarrollos doctrinales asociados con Nauvoo y se alarmó ante lo que consideraba una acumulación excesiva de poder religioso, político y judicial alrededor de José Smith.

A comienzos de 1844 la ruptura se volvió irreversible. Law dejó de funcionar como consejero y fue reemplazado. El 18 de abril de 1844 él y otros disidentes fueron excomulgados.

Pero Law no abandonó inmediatamente la pretensión de representar el cristianismo restaurado. Él y sus aliados organizaron una iglesia reformada y sostuvieron que José se había apartado de principios anteriores. Desde su perspectiva, no estaban atacando la Restauración: estaban intentando rescatarla de José Smith.

Desde la perspectiva de José y de los santos que permanecieron con él, hombres que habían recibido confianza, cargos y acceso íntimo al liderazgo estaban ahora utilizando ese conocimiento para destruir al Profeta y desestabilizar la ciudad.

Los hombres del expositor

El primer número del Nauvoo Expositor identificó a un grupo de disidentes entre sus promotores. Entre los nombres centrales se encontraban William Law, su hermano Wilson Law, Charles Ivins, Charles A. Foster, Robert D. Foster, Francis M. Higbee y Chauncey L. Higbee.

No todos tenían exactamente las mismas motivaciones ni la misma historia con José Smith.

Robert Foster había tenido una relación cercana con José, pero terminó enfrentado con él en asuntos personales, económicos y políticos. Los Higbee también habían tenido conflictos profundos con el liderazgo. Wilson Law había ocupado posiciones de responsabilidad en Nauvoo.

Esto hizo que el periódico fuese especialmente peligroso para José: no era un panfleto escrito desde cientos de kilómetros por personas que solo conocían rumores. Sus autores podían mezclar acusaciones falsas o inflamatorias con información verdadera obtenida dentro de Nauvoo.

Esa combinación sería explosiva.

7 de Junio de 1844: aparece el único número

El viernes 7 de junio de 1844 apareció el primer número del Nauvoo Expositor.

También sería el último.

El periódico denunció a José Smith y a su administración, criticó la práctica del matrimonio plural, atacó determinadas enseñanzas acerca de Dios y cuestionó la concentración de autoridad religiosa y civil en Nauvoo. También promovió la revocación de la carta constitucional de la ciudad.

Una lectura pro-Iglesia responsable no debe afirmar que todo lo publicado era simplemente inventado.

El Expositor denunció la existencia del matrimonio plural. Esa práctica realmente existía y José la había enseñado y practicado privadamente. El periódico también reaccionaba contra enseñanzas doctrinales que José había expresado públicamente, particularmente en el discurso de King Follett.

Al mismo tiempo, el periódico presentaba esas materias dentro de una campaña explícita para desacreditar a José y transformar la estructura política de Nauvoo. Su lenguaje era incendiario y sus propietarios se encontraban en abierta oposición al gobierno municipal y al liderazgo de la Iglesia.

La pregunta que enfrentaron José y el Concejo no fue, por tanto, simplemente si el periódico decía cosas falsas. Fue si una publicación que combinaba denuncias, ataques personales y un programa político para desmantelar las protecciones institucionales de Nauvoo podía provocar violencia contra la ciudad.

Lo que el expositor revelaba sobre el matrimonio prural

Este punto merece una explicación directa porque durante muchos años algunas defensas de José Smith lo trataron de manera insuficiente.

Los disidentes acusaron a José de introducir un sistema de matrimonio plural. En lo esencial, esa acusación se refería a una práctica real.

La Iglesia reconoce actualmente que José Smith introdujo el matrimonio plural entre algunos Santos de los Últimos Días en Nauvoo. La práctica se mantuvo confidencial porque era extremadamente controvertida y porque la bigamia estaba prohibida por la ley de Illinois.

William Law consideraba que esa práctica era incompatible con el evangelio que había aceptado. Su oposición fue uno de los elementos decisivos de la ruptura.

Por tanto, defender a José no requiere llamar mentira a toda acusación del Expositor. El debate histórico está en cómo los editores interpretaban los hechos, qué motivaciones atribuían a José, qué lenguaje utilizaban y qué pretendían conseguir políticamente.

Esta distinción es crucial: una publicación puede contener hechos verdaderos y, al mismo tiempo, utilizar esos hechos dentro de una campaña hostil o potencialmente desestabilizadora.

La doctrina de Dios y el discurso de King Follett

El Expositor también atacó las enseñanzas de José sobre la naturaleza de Dios.

El 7 de abril de 1844, durante una conferencia general en Nauvoo, José había pronunciado el célebre discurso funerario de King Follett. Allí enseñó ideas profundas sobre Dios, la existencia humana y la posibilidad de llegar a ser semejantes a Dios.

Para los fieles, aquello representaba una ampliación de la teología de la Restauración. Para William Law y otros disidentes, era evidencia de que José se estaba alejando de las enseñanzas que ellos habían aceptado años antes.

El conflicto del Expositor fue, por tanto, mucho más que una disputa sobre un matrimonio secreto. Era también una lucha por definir qué era auténticamente la Restauración y quién tenía autoridad para continuar desarrollando su doctrina.

8 de Junio: el concejo empieza a investigar

El sábado 8 de junio, un día después de aparecer el periódico, el Concejo Municipal de Nauvoo comenzó a considerar qué hacer.

Los registros preservados por Joseph Smith Papers muestran que el Concejo escuchó testimonios sobre los hombres asociados con el Expositor y sobre el peligro que, según José, representaba la publicación para la paz de la ciudad.

José manifestó que creía que los propietarios pretendían destruir la paz de Nauvoo y que permitir la continuación del periódico podía conducir a violencia de populachos.

El Concejo también comenzó a trabajar en una ordenanza contra el libelo. William W. Phelps recibió la tarea de preparar legislación sobre el asunto.

La reunión no terminó con una destrucción inmediata. El debate continuaría el lunes 10.

10 de Junio: horas de deliberación

El lunes 10 de junio el Concejo se reunió desde aproximadamente las diez de la mañana hasta la 1:20 de la tarde y nuevamente desde alrededor de las 2:20 hasta pasadas las seis.

Las actas son importantes porque destruyen dos caricaturas opuestas.

No muestran a José entrando solo y ordenando impulsivamente romper una imprenta porque no soportaba las críticas.

Pero tampoco muestran un tribunal moderno, independiente y neutral.

El Concejo estaba formado mayoritariamente por hombres vinculados estrechamente con José y con la Iglesia. Escuchó acusaciones sobre la conducta de los editores, examinó el contenido del periódico y discutió la posibilidad de declararlo una molestia pública.

José utilizó un lenguaje extremadamente fuerte. Según sus registros, consideraba el periódico una amenaza mayor que una molestia ordinaria y estaba dispuesto a asumir graves consecuencias con tal de impedir que continuara.

La mayoría del Concejo compartió su preocupación.

Benjamin Warrignton: la voz de la cautela

Uno de los detalles más importantes del debate es la posición de Benjamin Warrington.

Warrington era concejal y no era miembro de la Iglesia. No negó que existiera un problema, pero propuso una respuesta menos extrema: dar a los propietarios algunos días para desistir de publicar los materiales considerados difamatorios y aplicar fuertes multas si continuaban.

Su propuesta demuestra que existía una alternativa concreta a la destrucción inmediata.

El Concejo la rechazó.

Desde una perspectiva favorable a José, puede argumentarse que los dirigentes creían sinceramente que no disponían de tiempo y que el precedente de Misuri les hacía temer una movilización rápida de enemigos.

Pero históricamente también debemos reconocer que Warrington planteó una vía que habría evitado destruir la imprenta y que, vista retrospectivamente, probablemente habría reducido la vulnerabilidad jurídica y política de José.

¿Por qué lo declararon una «molestia pública»?

La Carta de Nauvoo otorgaba al Concejo poder para definir, prevenir y remover molestias públicas.

En el derecho angloamericano del siglo XIX, el concepto de nuisance o molestia pública podía abarcar actividades consideradas perjudiciales para la salud, seguridad o tranquilidad de una comunidad. No era absurdo que los concejales buscaran en esa doctrina una herramienta jurídica.

El problema estaba en aplicar esa categoría a un periódico.

José y otros miembros del Concejo argumentaron que las publicaciones difamatorias podían provocar violencia. Recordaban perfectamente cómo la retórica pública contra los santos había precedido ataques en Misuri.

Además, se discutieron precedentes legales y comentarios jurídicos. Los dirigentes no creían estar actuando simplemente al margen de la ley; intentaban construir una justificación jurídica para su decisión.

La cuestión histórica no es si ellos creían tener autoridad. La documentación muestra que sí lo creían.

La cuestión es si realmente la tenían.

La decisión

Después de las deliberaciones, el Concejo aprobó una resolución declarando como molestia pública el establecimiento del Nauvoo Expositor y los ejemplares del periódico que se encontraban allí.

El Concejo instruyó a José Smith, en su calidad de alcalde, para que hiciera remover el establecimiento sin demora y de la manera que él determinara.

José emitió entonces una orden al marshal de la ciudad, John P. Greene.

La orden no se limitaba a retirar ejemplares del periódico. Mandaba destruir la prensa, desordenar o esparcir los tipos de imprenta y quemar los ejemplares y hojas consideradas difamatorias que se encontraran en el establecimiento. Si había resistencia, la orden contemplaba medidas adicionales.

José también instruyó a Jonathan Dunham, entonces mayor general interino de la Legión de Nauvoo, para que tuviera fuerzas disponibles para ayudar al marshal si era necesario.

La noche del 10 de Junio

Al caer la tarde, una fuerza dirigida por John P. Greene se presentó en la oficina del Expositor.

Joseph Smith Papers describe un grupo de alrededor de cien hombres. La imprenta fue sacada o dañada, los tipos fueron desordenados y dispersados, y los ejemplares restantes del periódico fueron destruidos o quemados.

El retorno del marshal informó que la orden había sido ejecutada aproximadamente a las ocho de la noche.

No se destruyó simplemente una edición del periódico. Se inutilizó físicamente el equipo que permitía imprimirlo.

Ese detalle sería jurídicamente decisivo.

¿Fue legal?

Aquí un artículo pro-Iglesia debe ser especialmente cuidadoso.

Durante años se ha dicho tanto que la destrucción fue “perfectamente legal” como que fue un acto obviamente criminal contra la libertad de prensa. Ninguna de esas fórmulas hace justicia a la complejidad del derecho de Illinois de 1844.

En 1965 Dallin H. Oaks publicó en Utah Law Review un extenso estudio titulado “The Suppression of the Nauvoo Expositor”. Oaks era entonces profesor de derecho, no apóstol.

Su análisis encontró que existían precedentes de common law para que autoridades locales actuaran contra determinadas molestias sin un juicio previo y que algunas de las acusaciones morales del periódico podían proporcionar un argumento jurídicamente plausible para declarar una molestia.

Sin embargo, Oaks distinguió entre suprimir la molestia y destruir la propiedad utilizada para producirla. Su conclusión fue que no existía justificación legal suficiente para destruir la prensa misma. Los propietarios, sostuvo, podían haber tenido derecho a reclamar el valor de la máquina.

Esta conclusión es extraordinariamente importante precisamente porque procede de un jurista Santo de los Últimos Días profundamente favorable a José Smith.

Podemos defender la buena fe del Concejo sin afirmar que todas sus conclusiones jurídicas eran correctas.

Libertad de prensa: el problema que no puede ignorarse

La Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos prohibía al Congreso restringir la libertad de prensa, pero en 1844 las garantías federales de la Carta de Derechos todavía no se aplicaban a los gobiernos estatales y municipales del modo en que se aplicarían después de la Decimocuarta Enmienda.

Eso no significa que en Illinois no existiera protección de la prensa. La Constitución estatal de Illinois reconocía expresamente la libertad de expresión y publicación.

El conflicto jurídico, por tanto, no puede resolverse diciendo simplemente: “la Primera Enmienda no se aplicaba y por eso podían destruir la prensa”.

La verdadera discusión estaba en los poderes municipales, la ley de molestias públicas, el libelo, los derechos de propiedad y las garantías estatales de libertad de prensa.

La decisión de Nauvoo estaba jurídicamente expuesta.

11 de Junio: la reacción es immediata

Al día siguiente de la destrucción, las amenazas se multiplicaron.

Joseph Smith Papers conserva una proclamación de José del 11 de junio que ordenaba a los funcionarios y habitantes de Nauvoo ayudar a mantener la paz. Las notas editoriales documentan amenazas de represalia: enemigos prometían destruir el Nauvoo Neighbor, quemar propiedades y movilizarse contra la ciudad.

Una declaración atribuida a un opositor advertía que si tocaban la imprenta, aquello marcaría la caída de Nauvoo y que pronto no quedaría ningún santo allí.

Desde el punto de vista de José, estas amenazas parecían confirmar exactamente el peligro que había anticipado.

Desde el punto de vista de sus adversarios, la destrucción de la imprenta demostraba que Nauvoo era una ciudad donde José Smith podía silenciar a sus críticos utilizando el gobierno municipal.

Las dos interpretaciones comenzaron a alimentar una escalada que ya sería casi imposible detener.

11–12 de Junio: la acusación de motín

Los propietarios del Expositor recurrieron a las autoridades del condado.

El 11 de junio, el juez de paz Thomas Morrison emitió una orden de arresto contra José Smith y otros hombres, acusándolos de riot, motín o disturbio, por haber destruido con fuerza la prensa, los tipos y otros bienes.

José fue arrestado el 12 de junio.

El problema dejó entonces de ser una disputa sobre un periódico. Se convirtió en un enfrentamiento entre jurisdicciones: las autoridades de Nauvoo y las autoridades del condado de Hancock.

El habeas corpus y la desconfianza hacia Nauvoo

José y otros acusados recurrieron al Tribunal Municipal de Nauvoo mediante habeas corpus y fueron puestos en libertad.

Desde Nauvoo, aquello podía verse como el ejercicio de una protección jurídica concedida por la carta de la ciudad.

Fuera de Nauvoo, el episodio parecía confirmar uno de los temores de los opositores: José podía ser arrestado por autoridades externas y después utilizar tribunales dominados por sus aliados para neutralizar las órdenes.

La legalidad y alcance del habeas corpus municipal habían sido fuente de controversia durante años. Cada vez que Nauvoo utilizaba esas facultades, sus adversarios interpretaban el acto como desafío al estado.

Así, incluso procedimientos que los santos consideraban legales aumentaban la percepción externa de que Nauvoo funcionaba como una jurisdicción independiente.

14 de Junio: José escribe al gobernador Thomas Ford

José no se limitó a encerrarse en Nauvoo.

El 14 de junio escribió al gobernador de Illinois, Thomas Ford, explicando la actuación del Concejo y defendiendo que se había procedido conforme a la carta municipal y a principios jurídicos reconocidos.

También manifestó disposición a someterse a una investigación adicional si el gobernador consideraba necesario que compareciera en Carthage, siempre que pudiera recibir protección.

Otros líderes enviaron comunicaciones similares.

Este detalle contradice la imagen de un José decidido simplemente a ignorar toda autoridad externa. Intentó justificar jurídicamente la decisión y obtener la intervención del gobernador.

Pero para entonces el conflicto estaba creciendo más rápido que las cartas.

17 de Junio: una nueva audiencia

El 17 de junio José y los otros acusados comparecieron ante Daniel H. Wells, juez de paz y alderman de Nauvoo, en una nueva audiencia sobre el cargo de motín.

José presentó una defensa de la legalidad de la decisión municipal.

Los acusados fueron nuevamente descargados.

Pero el efecto político fue desastroso. Los enemigos de Nauvoo no consideraban neutral el procedimiento y continuaron exigiendo que los acusados comparecieran ante autoridades de Carthage.

El gobernador Ford terminaría insistiendo en ello.

18 de Junio: ley marcial en Nauvoo

Mientras crecían las noticias de movilización armada en los alrededores, José tomó otra decisión extraordinaria.

El 18 de junio declaró Nauvoo bajo ley marcial.

La Legión de Nauvoo se reunió y José, vestido con uniforme como teniente general, se dirigió a ella. Su proclamación afirmaba que existían razones para creer que un populacho se organizaba para atacar la ciudad, saquearla y matar a sus habitantes.

Para los santos, aquello era defensa propia ante una amenaza real.

Para los opositores, era otra prueba de que José concentraba poder religioso, civil y militar.

La crisis del Expositor había llegado a un punto en que cada acción defensiva de Nauvoo podía ser interpretada por sus enemigos como una provocación adicional.

Thomas Ford entra en escena

El gobernador Thomas Ford viajó a Hancock County para intentar controlar la situación.

Ford no aceptó que las decisiones judiciales tomadas en Nauvoo resolvieran definitivamente el asunto. Exigió que José y los demás acusados comparecieran en Carthage.

Al mismo tiempo, prometió protección.

José desconfiaba profundamente. Había vivido la experiencia de Misuri, donde las garantías de funcionarios públicos no habían impedido encarcelamientos, expulsiones ni violencia. Sus enemigos estaban armados y muchos hablaban abiertamente de matarlo.

La pregunta ya no era solo si debía enfrentar un juicio.

Era si sobreviviría a él.

23 de Junio: José cruza el Mississippi

El 23 de junio, José y Hyrum cruzaron el río Mississippi hacia Iowa.

La decisión suele describirse como una huida. En parte lo era: José sabía que Carthage podía convertirse en una trampa mortal.

Según relatos posteriores, algunos en Nauvoo interpretaron la salida como abandono de la comunidad. José recibió mensajes que influyeron en su decisión de regresar.

La famosa tradición según la cual dijo que si su vida no tenía valor para sus amigos, tampoco lo tenía para él expresa el sentimiento preservado en los relatos de aquellos últimos días, aunque las formulaciones exactas deben tratarse con la cautela propia de recuerdos posteriores.

José regresó.

Ese retorno lo encaminó directamente a Carthage.

24–25 de Junio: hacia Carthage

José, Hyrum y otros hombres salieron hacia Carthage para someterse a las autoridades.

El 25 de junio los acusados por el caso del Expositor comparecieron ante el juez Robert F. Smith. En relación con el cargo de motín, fueron puestos bajo fianza para comparecer posteriormente.

Si aquel hubiese sido el único cargo, José y Hyrum probablemente no habrían permanecido encarcelados.

Pero apareció una acusación mucho más grave: traición contra el estado de Illinois, relacionada con la declaración de ley marcial y la movilización de la Legión de Nauvoo.

La traición era un delito no sujeto a fianza en aquellas circunstancias.

José y Hyrum fueron llevados a la cárcel de Carthage.

27 de Junio: el expositor ya no importaba

Diecisiete días después de la destrucción de la imprenta, una multitud armada atacó la cárcel de Carthage.

José Smith y Hyrum Smith fueron asesinados.

John Taylor fue gravemente herido. Willard Richards sobrevivió con heridas menores.

Los hombres que dispararon en Carthage no estaban ejecutando una sentencia judicial por el Expositor. José no había sido condenado por destruir la imprenta. El cargo de motín seguía su curso y la acusación de traición tampoco había sido juzgada.

Por tanto, es incorrecto decir que José “murió por destruir un periódico” en el sentido de una consecuencia legal normal.

Pero también sería incorrecto negar la conexión.

La destrucción del Expositor fue el detonante inmediato que transformó una oposición intensa en una crisis jurídica y militar, produjo las órdenes de arresto, precipitó la intervención de Ford y condujo a José hasta Carthage.

Fue la chispa final en un terreno que llevaba años acumulando combustible.

¿José quería silenciar la verdad?

Esta acusación requiere una respuesta matizada.

Algunas afirmaciones del Expositor se referían a realidades: el matrimonio plural existía; José enseñaba una teología expansiva sobre Dios; y en Nauvoo acumulaba responsabilidades religiosas, municipales y militares.

Por eso no es históricamente sólido defender a José diciendo que destruyó una imprenta porque todo lo publicado era falso.

La defensa más fuerte es otra.

José y el Concejo interpretaron el periódico como parte de una campaña organizada por disidentes que buscaban revocar la carta de Nauvoo y que, en el clima de Hancock County, podía desencadenar violencia contra toda la población. Su temor no era imaginario: después de la destrucción surgieron amenazas reales de expulsión y violencia.

Su error, si aceptamos la conclusión jurídica de Oaks, estuvo en creer que la autoridad municipal para remover una molestia permitía destruir la maquinaria de impresión.

Una decisión puede haber sido tomada de buena fe, por motivos de seguridad, y aun así ser jurídicamente equivocada o políticamente desastrosa.

¿Fue el expositor la causa del martirio?

No por sí solo.

José Smith tenía enemigos antes del 7 de junio de 1844. Existían conflictos políticos, religiosos, económicos y personales. La influencia electoral de Nauvoo alarmaba a muchos habitantes. La Legión generaba temor. La carta municipal era impopular. Disidentes internos se habían unido a opositores externos.

Si el Expositor nunca hubiera existido, el conflicto no habría desaparecido mágicamente.

Pero históricamente es difícil imaginar la secuencia exacta que llevó a Carthage sin la destrucción de la imprenta.

7 de junio: aparece el periódico.

10 de junio: el Concejo lo declara molestia y la prensa es destruida.

11 de junio: se emite la orden de arresto.

12 de junio: José es arrestado.

18 de junio: Nauvoo queda bajo ley marcial.

23 de junio: José cruza el Mississippi.

24 de junio: regresa y marcha hacia Carthage.

25 de junio: queda encarcelado por traición.

27 de junio: José y Hyrum son asesinados.

En veinte días, una crisis periodística se convirtió en martirio.

La paradoja de Nauvoo

Existe una profunda paradoja histórica.

Los Santos de los Últimos Días habían sido víctimas de la destrucción de una imprenta en Independence, Misuri, en 1833, cuando opositores destruyeron la oficina de The Evening and the Morning Star y atacaron a miembros de la Iglesia.

Once años después, un gobierno municipal dominado por santos autorizó la destrucción de otra imprenta.

Los contextos eran diferentes. En Misuri, una multitud extralegal atacó una prensa de los santos. En Nauvoo, el Concejo actuó mediante una resolución municipal y afirmó utilizar facultades legales contra una molestia pública.

Pero la semejanza simbólica es imposible de ignorar.

Precisamente por eso la historia del Expositor debe contarse sin simplificaciones.

Lo que una perspectiva pro-iglesia puede afirmar con fuerza

Una lectura favorable a José Smith puede sostener, con documentación histórica, varios puntos importantes.

José no actuó solo: el Concejo Municipal deliberó durante horas y aprobó la resolución.

Los dirigentes creían que estaban actuando dentro de facultades concedidas por la Carta de Nauvoo y por principios jurídicos sobre molestias públicas.

El temor a la violencia no era una fantasía inventada después de los hechos. Nauvoo vivía rodeada de tensiones reales, y después de la destrucción se registraron amenazas explícitas contra los santos.

El Expositor no era simplemente un periódico neutral que hacía periodismo investigativo. Era el órgano de un movimiento disidente que pretendía desacreditar a José, reformar la Iglesia y promover la revocación de la carta de Nauvoo.

José intentó explicar su actuación al gobernador y manifestó disposición a enfrentar procedimientos adicionales bajo protección.

José y Hyrum nunca fueron condenados judicialmente por el episodio. Fueron asesinados por una multitud antes de que los procesos concluyeran.

Y, sobre todo, nada de lo ocurrido con la imprenta justificaba su asesinato.

Lo que una perspectiva pro-iglesia no debería negar

La fidelidad religiosa no exige manipular el registro histórico.

El matrimonio plural denunciado por los disidentes era real.

William Law había sido consejero de José y su ruptura fue profunda, no una invención de enemigos externos.

Benjamin Warrington propuso una alternativa menos extrema y fue rechazado.

La destrucción física de la prensa plantea un problema jurídico serio.

Dallin H. Oaks concluyó que, aunque podía existir fundamento para actuar contra una molestia, destruir la maquinaria no estaba jurídicamente justificado.

La decisión fue políticamente catastrófica.

Reconocer esos hechos no debilita una historia pro-Iglesia. La fortalece porque permite defender a José donde la evidencia lo permite y reconocer errores de juicio donde la evidencia los muestra.

¿Error de José o conspiración de sus enemigos?

La respuesta histórica no necesita elegir exclusivamente una de las dos opciones.

Existía una conspiración real de adversarios y disidentes que deseaban remover a José de su poder religioso y político. El propio Joseph Smith Papers describe a los propietarios del Expositor como adversarios que atacaban su carácter, acciones y enseñanzas y que buscaban la revocación de la carta de Nauvoo.

También existió una decisión de José y del Concejo que ofreció a esos adversarios una poderosa oportunidad jurídica y política.

Los enemigos de José no inventaron la destrucción de la imprenta.

José tampoco inventó la amenaza que sus enemigos representaban.

Ambas cosas eran reales.

La tragedia fue que una medida concebida para proteger a Nauvoo terminó proporcionando el acontecimiento que sus enemigos utilizaron para movilizar al condado contra él.

El último eslabón antes de Carthage

La destrucción del Nauvoo Expositor ocupa un lugar singular en la historia de la Iglesia porque une dos mundos.

Por un lado, pertenece a la historia interna de Nauvoo: matrimonio plural, nuevas doctrinas, disidencia, autoridad profética y conflicto entre antiguos amigos.

Por otro, pertenece a la historia política estadounidense: libertad de prensa, poder municipal, habeas corpus, milicias, jurisdicción estatal y derechos de propiedad.

José Smith estaba exactamente en la intersección de ambos mundos.

Era profeta para los santos.

Era alcalde para Nauvoo.

Era comandante militar para la Legión.

Era candidato presidencial.

Y para William Law y sus aliados, era un dirigente que debía ser detenido.

El 10 de junio todas esas identidades chocaron alrededor de una imprenta.

Conclusión: la decisión que José no sobreviviría

La destrucción del Nauvoo Expositor no puede explicarse con una sola frase.

No fue simplemente un dictador religioso silenciando críticas.

Tampoco fue una acción jurídica impecable que casualmente produjo una reacción injusta.

Fue una decisión tomada por hombres que recordaban Misuri, temían una nueva violencia y creían disponer de autoridad municipal para eliminar una amenaza. Fue también una decisión extraordinariamente arriesgada que destruyó propiedad periodística, planteó problemas serios de libertad de prensa y derecho municipal y entregó a los enemigos de José un motivo inmediato para exigir su arresto.

José Smith no fue condenado por destruir la imprenta.

No recibió una sentencia de muerte.

No murió como resultado legítimo de un proceso judicial.

Fue asesinado por una multitud.

Nada en la controversia del Expositor justifica Carthage.

Pero si queremos comprender cómo el Profeta pasó de dirigir Nauvoo el 7 de junio de 1844 a yacer muerto en Carthage el 27, debemos estudiar esta imprenta.

William Law quería exponer a José.

José quería impedir que el periódico incendiara el condado.

El Concejo quiso proteger Nauvoo.

Los opositores interpretaron la destrucción como tiranía.

El gobernador intentó imponer la autoridad del estado.

Y una multitud decidió finalmente que no esperaría a los tribunales.

El Nauvoo Expositor publicó un solo número.

La imprenta fue destruida tres días después.

Pero las consecuencias de aquella noche del 10 de junio de 1844 fueron inmensas.

Diecisiete días más tarde, José y Hyrum Smith estaban muertos.

Cronología: del expositor a Carthage

7 de junio de 1844: Se publica el primer y único número del Nauvoo Expositor.

8 de junio: El Concejo Municipal comienza a examinar el periódico y escucha testimonios sobre sus propietarios.

10 de junio: Tras largas deliberaciones, el Concejo declara el establecimiento una molestia pública; José Smith ordena al marshal John P. Greene ejecutar la resolución. La prensa y los tipos son destruidos esa noche.

11 de junio: Se emite una orden de arresto por motín contra José Smith y otros participantes.

12 de junio: José es arrestado y liberado mediante procedimiento de habeas corpus ante el Tribunal Municipal de Nauvoo.

13 de junio: Otros acusados son descargados por el tribunal municipal.

14 de junio: José escribe al gobernador Thomas Ford defendiendo la actuación municipal y ofreciendo comparecer bajo condiciones de seguridad.

17 de junio: José y otros acusados comparecen ante Daniel H. Wells y son nuevamente descargados.

18 de junio: Ante informes de movilización armada, José declara Nauvoo bajo ley marcial.

23 de junio: José y Hyrum cruzan el Mississippi hacia Iowa y posteriormente deciden regresar.

24 de junio: José y otros hombres parten hacia Carthage.

25 de junio: Comparecen por el cargo de motín; José y Hyrum son luego arrestados por traición y encarcelados.

27 de junio: Una multitud armada ataca la cárcel de Carthage y asesina a José y Hyrum Smith.

Fuentes principales

• The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, Church History Topics, “Nauvoo Expositor”.

• The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, Church History Topics, “Deaths of Joseph and Hyrum Smith”.

• Joseph Smith Papers, Documents, Volume 15, Part 2 Introduction: 7–11 June 1844.

• Joseph Smith Papers, Nauvoo City Council Minutes, 8 and 10 June 1844.

• Joseph Smith Papers, Joseph Smith Journal, 10–22 June 1844.

• Joseph Smith Papers, Warrant, 11 June 1844, State of Illinois v. Joseph Smith et al. for Riot.

• Joseph Smith Papers, Proclamation, 11 June 1844.

• Joseph Smith Papers, Statement, 17 June 1844.

• Joseph Smith Papers, Documents, Volume 15, Part 3 Introduction: 12–20 June 1844.

• Dallin H. Oaks, “The Suppression of the Nauvoo Expositor,” Utah Law Review 9, no. 4 (1965), 862–903.

• Thomas G. Alexander, review discussion of Oaks, “The Church and the Law,” Dialogue: A Journal of Mormon Thought.

• Nauvoo Neighbor, 12 June 1844, publication of the mayoral order and marshal’s return.

• Official Church teaching materials on the martyrdom of Joseph and Hyrum Smith.

Nota de método

Este artículo está escrito deliberadamente desde una perspectiva favorable a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y busca comprender las decisiones de José Smith dentro de su contexto histórico. Esa perspectiva no implica negar hechos documentados ni convertir argumentos jurídicos discutibles en certezas. Cuando la documentación oficial actual de la Iglesia, Joseph Smith Papers o estudios jurídicos de autores Santos de los Últimos Días reconocen una dificultad, se incorpora abiertamente. La intención es defender mediante contexto y evidencia, no mediante omisión.

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